domingo, 20 de enero de 2013

Somos muchos más que dos

"Dos más dos"
de Diego Kaplan
con Adrian Suar, Julieta Diaz, Carla Peterson, Juan Minujin y la participación de Alfredo Casero

Innegablemente, no por algo fue la película argentina que más espectadores convocó durante el año 2012 y ya desde la gráfica, los avances cinematográficos y la campaña publicitaria en televisión, "Dos más dos" se ha presentado como un producto sumamente atractivo.
Primeramente porque aborda un tema que todavía se sigue considerando como un tabú que es el mundo de  los "swingers", un universo que genera curiosidad  y despierta algunas fantasías. Si además se lo combina con que estas parejas se encuentran unidas por una amistad desde largo tiempo, pareciera que la fantasía es aún mayor.
Si a todo esto se le agrega que el cuarteto que protagoniza esta historia es un elenco de figuras que han sido probadas en todos los terrenos (cine, teatro, televisión -quizás Juan Minujín sea el más desconocido del cuarteto para el público masivo-) y con un fuerte atractivo personal y profesional cada una de ellas, la receta del éxito está prácticamente asegurada.
Sólo bastará acertar con el guión y con el director.
En cuanto al guión todo está planteado en forma clara y simple y el director Diego Kaplan, explota todos los resortes y mecanismos argumentales básicos sin complicar demasiado la propuesta inicial: entre dos parejas de amigos con estructuras familiares bastante diferentes, comienzar a circular el tema sexual y la idea de tener entre ellos una experiencia swinger.

Por un lado, el matrimonio que componen Adrián Suar y Julieta Diaz, con ganas de nuevas experiencias, de algo que reavive el terreno sexual dentro de la pareja que se encuentra algo dormido -algo que parece preocuparle más a ella que a él- Tiene una estructura familiar sólida con  muchos años de pareja a lo que se les suma un hijo atravesando la adolescencia.
Por el otro, la pareja que conforman Carla Peterson y Juan Minujín, es una pareja más libre, con códigos diferentes a los de sus amigos y que se permiten experimentar todo tipo de sensaciones. Una pareja más abierta, situación que quizás se vea favorecida, porque al no tener hijos, siguen siendo como "novios" aún después de mucho años de casados.

Ellos plantean este intercambio de parejas -en realidad la que más insiste y arranca con la propuesta es Betina, el personaje de Carla Peterson- desde un lugar mucho más liberado, desprejuiciado, casi superado, mientras que Suar y Diaz, por otro lado se desequilibran ante la sóla idea de llevar a cabo esa fantasía.
Mientras ella muere de curiosidad y de necesidad de encontrar en esa experiencia un poco de "pimienta" para la pareja, él se encuentra aferrado a todos sus prejuicios, preconceptos, mandatos y prácticamente no quiere hablar del tema.


Diego Kaplan (que arrancó en el cine en 1997 con la super independiente "Sabés Nadar?" y que luego con "Igualita a mi" logró armar un producto comercial de probada eficacia sin restarle calidad a la propuesta) se anima ahora a tratar este tema en un tono básicamente de comedia con algunos toques más arriesgados.
Lo más interesante del guión, es que una vez superado el paso de comedia inicial con la aparición de la propuesta de intercambio, irá mostrando el tránsito de cada una de las personalidades: las posturas que parecen tan claras en un inicio, una vez que la idea del intercambio se eche a rodar y finalmente se haga realidad, irán cambiando ante cada una de las situaciones y los encuentros.

Kaplan acierta en mostrar la dualidad y los constantes cambios por los que atraviesan los personajes, dejándolos sencillamente fluir con todas las contradicciones y poniéndolos a jugar en un escenario que no los sentencia ni los juzga, sino que los enfrenta a sus propias decisiones, algunas en la cuales ya no se puede volver atrás.
La excusa de esta propuesta swinger sirve de disparador para hablar sobre la lealtad y la fidelidad, las fantasías sexuales y el rol de los deseos en la pareja, la comunicación, el ser escuchado y comprendido y, en un nivel más global, sobre las idas y vueltas en las relaciones humanas.

Cada uno en su personaje, logra dar en la tecla y construir casi cuatro prototipos que se conjugan en pantalla. Adrián Suar vuelve con una criatura que está escrita a su medida, con sus tics, sus manías y todos los guiños que le sientan bien. Julieta Diaz en su ambivalencia de amar a su marido y querer experimentar algo nuevo es quizás la más "tironeada" del grupo, la que tiene se presenta con un mayor compromiso dramático y justamente Diaz tiene la posibilidad de generar tonos de comedia y de drama con mucha soltura y moverse de un lugar a otro con plasticidad.
Quizás un poco más relegada por el guión, la pareja de Carla Peterson y Juan Minujín, tienen de todas formas su momento de lucimiento. Peterson vuelve a desplegar su belleza en pantalla componiendo a una mujer sin tantas ataduras  como su amiga y Minujín encuentra el tono exacto para ese Richard aventurero y desprejuiciado.  

Y si bien en este juego de intercambio se han fijado reglas claras, las reglas parecen haber sido hechas para romperlas... cuando todo parece lograr un equilibrio, algo se complica -como suele pasar en las relaciones humanas- y ahí los personajes quedarán enfrentados a tomar decisiones más drásticas.

Kaplan elige que lo que se habla sea mucho más osado que lo que se ve. La cámara aún en las escenas donde supuestamente puede despertarse un ojo más transgresor, elige guardar pudorosamente cierta distancia y conserva cuidadosamente su límite para no nunca pasarse de la raya.
"Dos más dos" queda entonces construida desde un planteo innovador, atractivo para el espectador, pero elige cautelosamente no avanzar tanto como para incomodar y cerrar la historia de forma tal que todo siga guardando un status quo convencional. Aún con esta falta de riesgo y extrema prudencia, es una comedia que tiene momentos en que invita a la reflexión sin dejar de entretener e poniendo la lupa en las relaciones de pareja.



miércoles, 16 de enero de 2013

Plan B

"Todos tenemos un plan"
de Ana Piterbarg 
con Viggo Mortensen, Soledad Villamil, Daniel Fanego, Sofía Gala Castiglione, Francisco Javier Godino y elenco


De por sí, la atmósfera que despiertan dos hermanos gemelos dentro del mundo del cine y la literatura, esa fantasía de sustitución de una vida por otra, es indudablemente muy interesante.
Y cada uno de los directores, de los guionistas, de los escritores,  le imprime a esta situación especial, un universo particular para describir este lazo especial e inexplicable que aparece cuando, excepto por algunas pequeñas "marcas", dos personas con vidas completamente diferentes, parecen, a simple vista, ser la misma persona.

Jeremy Irons fue en "Pacto de Amor" quizás la pareja de gemelos más enferma de la historia del cine, en "El ladrón de orquídeas" esta situación es utilizada como disparador de situaciones de comedia y por ejemplo en "Pacto de silencio" con Elodie Bouchez y Gérard Depardieu es la clave en la que descansa el mayor interés del thriller. 


Algo similar sucede con la película de Piterbarg, porque justamente el aroma a thriller que se respira en  "Todos tenemos un plan" es la actuación de Viggo Mortensen en este doble papel de Agustin -un médico no del todo conforme con su vida en Buenos Aires- y Pedro -que vive en el Tigre y es apicultor- y la intriga alrededor de estos dos hermanos gemelos.
Sus caminos se cruzan en el momento en que Pedro, quien atraviesa una enfermedad grave y muy avanzada, decide visitar a Agustín. Allí aparecerá esa idea de sustitución de una vida por otra, situación que particularmente atrae a Agustín porque no solamente no se siente satisfecho a nivel de su desarrollo profesional sino que se acerca el momento de los últimos pasos del trámite de adopción con el que tampoco parece estar del todo conforme. Será el plan ideal para escapar de su vida plagada de frustraciones y de tener que enfrentar algunas decisiones comprometidas.

Ana Piterbarg, quien debuta en el largometraje luego de haber sido asistente de Fernando Spiner y Martín Rejtman, plantea sólidamente la historia  y acierta en la forma de presentarla, mostrando dos mundos tan discímiles entre sí, apuntando a dos estéticas completamente diferentes.
El mundo de Agustin se desarrolla en una Buenos Aires acomodada (se distingue claramente que las tomas fueron en los barrios de Recoleta y Barrio Norte) mientras que Pedro vive en el Delta del Tigre, más rodeado de naturaleza, pero también de sordidez e instalado en un submundo criminal completamente opuesto a la vida de su hermano.

Pasadas las escenas iniciales de presentación de estos dos universos contrapuestos, Piterbarg parece perder el rumbo y no poder manejar el "tempo" necesario para que realmente el thriller sea un thriller.
Y evidentemente, uno de los mayores desaciertos de la película es que tiene un ritmo completamente desajustado, falto de nervio, narrado con una lentitud que no permite que el suspenso se instale en el espectador.

La morosidad casi explícita que tienen algunas escenas, los silencios de los personajes y los planos largos que elige la directora, juegan en contra y desfavorecen el ritmo que la trama necesita para que no pierda la fuerza con la que había sido presentada inicialmente.

Si bien "Todos tenemos un plan" cuenta con un elenco sólido y de vasta trayectoria en el terreno cinematográfico,  Soledad Villamil en el papel de la esposa de Agustín, tiene apenas algunas pequeñas intervenciones por lo que está notablemente desaprovechada. Incluso, en algunas escenas, la química con Mortensen no logra el resultado esperado y cada uno parece estar actuando en un registro diferente sin poder compatibilizar entre sí.

Viggo Mortensen está muy correcto en ambos papeles y trabaja algunos detalles que (nos) permiten distinguir un hermano del otro y logra, sobre todo en su mirada y con algunos gestos muy sutiles, convencer de su doble rol (o triple según como se lo mire, porque debe ser Agustín, Pedro y uno de ellos sustituyendo la vida del otro).

Los roles secundarios de Sofía Gala Castiglione, quien aporta un rostro cinematográficamente privilegiado e ideal para este papel y Javier Godino (a quien conocemos de "El secreto de sus ojos") son ajustados y cumplen con su función dentro de la trama.
Pero es Daniel Fanego quien realmente se roba la película.
Cada vez que hace su aparición en pantalla transmite la oscuridad que su personaje necesita y tiene una presencia perturbadora en las escenas en las que participa, siendo el que más convence en su rol, determinante también para el desarrollo de la historia y sobresaliendo ampliamente del resto del elenco.

Siendo que el guión con el que cuenta la película, de la misma Ana Piterbarg en colaboración con Ana Cohan, fue ganador del premio otorgado por la Sociedad General de Autores Española (SGAE), uno como espectador queda con ganas de una historia más fuerte y con alguna sorpresa. En este caso, lamentablemente, la historia va decayendo, perdiendo fuerza después de un buen arranque y no logra encontrar el camino indicado ni el nervio que una buena historia de suspenso necesita para ser disfrutada.


Aún a mitad de camino, "Todos tenemos un plan" es un producto técnicamente logrado, con actuaciones correctas que puede interesar más a aquellos espectadores que no busquen solamente un thriller en pantalla... o a los fans de Viggo Mortensen, por supuesto.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Tocala de nuevo, Elvis

"El ultimo Elvis"
de Armando Bo
con John McInerny, Griselda Siciliani y  Margarita López






A poco de correr "El último Elvis" ya estamos sorprendidos.
Hay varios factores que se conjugan para que uno sienta que está disfrutando de un producto cinematográfico muy sólido, pero fundamentalmente lo que asombra es la contundencia y la claridad con las que el director Armando Bo, en éste, su primer film, despliega las imágenes.
Bastan unos pocos minutos para que uno sienta que es una Opera Prima en la que el director hilvana minuciosamente las diferentes escenas y que le encuentra a cada una de ellas un sentido directo para ir llevando al espectador al clima en el que quiere internarnos: ese ritmo de blues y melancolía pocas veces visto en el cine nacional.
 
Sin caer en los golpes bajos ni en los grandes discursos, Armando Bo -autor también del guión conjuntamente con Nicolás Giacobone- nos cuenta la historia de Carlos Gutiérrez, alguien que niega rotundamente su identidad y atraviesa su vida como si fuese Elvis.

Poco importan las horas que pasa como obrero de una fábrica, poco importa que su ex lo baje en todo momento a la realidad y que su vida personal se acerque cada vez más al vacío. El sigue siendo Elvis, pero justamente como señala el título es el último Elvis, ese del final: excedido de peso, sudoroso, malhumorado, quebrado por todos los costados.
Y Carlos hace rato dejó de ser Carlos, si es que alguna vez haya logrado serlo.
Carlos ES Elvis.

Y todo lo que hace en cada movimiento cotidiano de su vida -que se refleja en esas imágenes que lo transmiten todo con sólo ver su intimidad-, será en función de eso: dejó hace un buen rato de vivir su vida para comenzar a vivir la vida de un otro.
Como dice en algún fragmento del film "Dios quiso que tuviera su voz y yo no hice más que aceptarlo". Atravesando ésto como una especie de designio divino, como imbuido en un cierto misticismo de su referente, en un forma particular de Vía Crucis personal, Carlos irá recorriendo cada una de las estaciones de la vida de Elvis, tal como él las ha recorrido.
Come lo mismo, tiene una hija que también se llama Lisa Marie, parece anclado en los sesenta en su ropa, en su manera de andar, en su auto, no hay para el ningún programa de televisión más que ver sus recitales, sus entrevistas, sus películas, escuchar permanentemente y tararear sus canciones.  
Su admiración, su potencial para imitarlo se transforma en una especie de obsesión ciega que no se detiene por ningún otro suceso de su vida.


Aún cuando un accidente grave en su vida personal intenta cambiar el giro y su modo de vincularse con su hija y su ex mujer, nada hace que Carlos detenga su marcha y cada vez encuentre en la figura de Elvis y en cada detalle de la vida de Elvis uan especie de paradigma, único motivo para el cual seguir viviendo.

La película tiene muchos puntos meritorios. Como ya fuese dicho una dirección con un pulso seguro y que sabe lo que quiere contar. Por otro lado, un guión que corre en el mismo sentido, evitando obviedades, mostrando cada uno de los detalles y las particularidades para poder pintar con diferentes pinceladas muy pequeñas, todo el mundo de Carlos, el mundo de su Elvis.
La sinceridad de los diálogos, la honestidad de las situaciones, la franqueza y la seguridad con la que se abordan los diferentes temas que lateralmente examina el guión, son sin duda el mérito de una cuidada forma de narrar que han elegido los autores,  que se plasma además con un elenco ideal para contar esta historia.

John Mc lnerny es Carlos, pero fundamentalmente crece, se agiganta y respira cuando es Elvis.
Su actuación es impecable, y logra hacernos sentir la crisis de no poder escapar al designio de vivir otra vida que no es exactamente la suya. La imposibilidad de echar raíces en sus afectos y la necesidad de refugiarse en otro para vibrar con deseo y con pasión.
Carlos/Elvis vive de acuerdo a su pulsión, a su irrefrenable pasión y aunque en ciertos momentos sus decisiones bordeen el delirio y el desconcierto, no hacen más que mostrar claramente que nuestro protagonista aparece atrapado en ese otro que quiere ser y que le resulta sumamente difícil encontrar una salida.

Con muy pocas escenas pero con un personaje que resulta atractivo cada vez que aparece en pantalla, Griselda Siciliani compone a una Priscilla/Alejandra que hace lo que puede para seguir adelante con su hija (muy tierna composición de Margarita López, que va creciendo a lo largo del filme) a pesar de tener que lidiar con ese Elvis que ella misma lo marca como un gran error en su vida.

Intensa, llena de sutilezas y con una apoyatura técnica de primer nivel (excelente fotografía y una banda de sonido impecable llena de los grandes éxitos de El Rey -la versión de "Melodía desencadenada" en el Bingo realmente quedará como un icono del nuevo cine argentino, seguramente-) "El ültimo Elvis" ha sido película de apertura en el ultimo Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, ha sido selección oficial en el Festival de Sundance y seguramente tiene una larga carrera por delante.

viernes, 30 de noviembre de 2012

La otra cara de una adicción

"SHAME - Sin reservas"
de Steve McQueen
con  Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale y Nicole Beharie

"Shame - sin reservas" viene precedida de una polvareda importante.
Pero es realmente lamentable que todo el murmullo previo sea por esa mirada tan "pacata" que tuvo principalmente en el público americano que hace que un desnudo masculino haya generado tanto exabrupto. Parece mentira que en los tiempos que corren, un desnudo frontal y un par de escenas "jugadas" hayan hecho que, incluso, una cadena de cines en nuestro país, haya preferido no exhibirla. Suena retrógrado, no?
 
Lamentablemente, si bien la propuesta es realmente arriesgada, clavar la mirada solamente en eso es porque no han visto mucho otro cine que SI es claramente mucho más explicito y haría que "Shame" termine pareciendo, incluso, un juego de niños (en el último BAFICI, sin ir más lejos filmes como "Q", "Clip", "Pets" "L'Apollonide" o mismo "Hamel" -que se la comparó como una versión femenina de "Shame"-  le explicarían a cualquier buen espectador lo que realmente son escenas explícitas y  osadas).
La propuesta no es arriesgada por lo que muestra sino por la profundidad con que aborda sin demasiados rodeos, un tema poco visitado en el cine y que logra tratarlo sin ningún tipo de discurso moralista.
 
Y justamente mucho del corrillo del Oscar, dice que la gran actuacion de Michael Fassbender quedó fuera de las nominaciones por haber sido un cine que no pudo exhibirse ampliamente en todos los circuitos.
Fassbender es Brandon Sullivan, un ejecutivo neoyorkino elegante, seductor, con un buen trabajo y una situación económica holgada.  
Pero su fachada se resquebraja cuando ya desde la primera escena, el director Steve Mc. Queen  nos permite entrever su compulsión por seducir, por abordar un encuentro sexual, por satisfacer sus impulsos. Lisa y llanamente Brandon es un adicto al sexo.
 
Obviamente que en ningún momento se habla de goce, de placer, de encuentro, de entrega. Al contrario, Brandon sufre el infierno personal que conlleva cualquier adicto.
 
Hay una pulsión, una fuerza inmanejable, un rayo que lo atraviesa y que lo lleva a buscar desesperadamente cualquier forma de descarga.
Y aún cuando hay señales (como sucede sobre todo en su ámbito laboral) de que esto lo está perjudicando y se está tornando incontrolable, Brando nada puede hacer más que dejarse llevar por esa fuerza, sin poder oponer demasiada resistencia...

Lo mismo puede darle no conocer prácticamente quien es su partenaire, masturbarse en cualquier rincón de la ciudad y en cualquier momento - incluido en sus horarios de trabajo-, a consumir pornografía via internet -su PC está tan infectada que su jefe le llama la atención cuando viene la gente de Sistemas a revisar la red-, establecer relaciones completamente ocasionales, contratar prostitutas o sentirse seducido a incorporarse a los juegos eróticos del cuarto oscuro de un club gay.

La interesante mirada de Steve Mc. Queen en éste, su segundo largometraje (el primero es "Hunger" no conocido en nuestro pais), hace que la historia no pase justamente por los lugares comunes ni por el interés de mostrar escenas subidas de tono (como mucha de aquellas en la que la prensa previa intenta detenerse) ni de bajar ningún tipo de discurso.
Mc. Queen se juega por mostrar mediante diferentes viñetas, situaciones, momentos pequeños de ese infierno personal de Brandon: la imposibilidad de conectarse con sus pasiones, con sus afectos, con su deseo interior. Su imposibildad de sentir.

Y si bien, hay como un "descenso a los infiernos" que se muestra en tantas películas relacionadas con el tema de las adicciones, el mundo de Brandon se resquebraja todavía más cuando aparece en escena, visitando su departamento neoyorkino, su hermana  Sissy (Carey Mulligan, de "An education- Enseñanza de vida", recientemente vista en  "Drive" y "Nunca me abandones").


Ya ingresados en la profundidad de la historia, Mc Queen retrata a esos dos hermanos que se atraen y se repelen casi con la misma intensidad. Dos almas que evidentemente necesitan refugiarse uno en el otro, pero no saben cómo.
Recortados de su historia familiar, poco sabemos de lo que haya pasado, pero nos queda claro que han atravesado momentos que los han lastimado, y mucho, y que hoy, adultos, todavía no pueden encontrar su lugar. Y que aún siendo ellos mismos, los que tienen la posibilidad de repararse el uno al otro y reconstruirse, no encuentran la forma posible de entenderse y de acompañarse.

Es increible que el mismo Fassbender que vimos algunas semanas atrás en "Un método peligroso" o el Magneto de "X-men" se meta en la piel de Brandon y logre componer con tanta fidelidad la fachada de seguridad y seducción que tiene su personaje en la faceta exterior -su mirada pública-, como internarse en las zonas más oscuras a las que el director accede con sólo mostrar algunos de sus actos privados. Sin poner una mirada censora o de prejuicio respecto de lo que el protagonista hace, sencillamente los retrata, y en eso radica su fuerza y su espontaneidad.

Es éste indudablemente el elemento fundamental de "Shame" : el hecho de que Mc Queen deje correr a sus criaturas sin sentenciarlas, sin someterlas a ningún juicio de valor, permitiéndoles ser, con todas sus contradicciones y con todas sus imposibilidades.


Fassbender y Mulligan se bridan completamente a ponerse la piel de sus personajes en dos composiciones avasallantes (además Mulligan tiene una escena donde hace un cover de "New York, New York" completamente antológico), llenas de matices y con una entrega absoluta.

Para ese momento, va a ser difícil no haber caido en la hipnótica cámara con la que Mc. Queen nos presenta la historia, habernos dejado llevar por un derrotero personal tan íntimo, y sufrir junto con los personajes. Y ahi es donde "Shame" crece y se agiganta, mucho más que en un simple desnudo o un encuentro sexual.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Tautou hace lo de siempre en "La Delicadeza"

"La delicadeza"
de Stéphane y David Foenkinos
con Audrey Tautou, François Damiens, Bruno Todeschini, Pio Marmaï, Mélanie Bernier y elenco

Cruzarse con una novela de David Foenkinos es dejarse arrastrar a un universo donde pueden conjugarse una historia de amor, una narrativa plena de humor -es dificil realmente escribir en tono de comedia y que el relato no pierda el interés ni decaiga en su nivel literario-, con una mirada realista, intensa y profunda al mundo de las relaciones personales y sobre todo, afinar la puntería en el complejo abordaje al tema de la pareja.
Tanto en las novelas  "Nos séparations" como en "La Délicatesse", Foenkinos traza una radiografía perfecta de cuarentones con problemas del corazón. Particularmente esta última, "La Delicadeza" ha sido multipremiada en todos los circuitos literarios -ganadora de diez premios- y debido a su notable éxito, seguramente habrá surgido la idea de trasladar esta historia a la pantalla grande. Es asi como el mismo autor se pone detras de las cámaras y junto con  su hermano Stéphane, afamado director de casting, se lanzan a la aventura de un debut compartido en el terreno de la dirección cinematográfica.

La historia es sumamente sencilla y está presentada con una hermosa introducción en la primer parte del film, en donde Nathalie (Audrey Tautou) y François (Pio Marmaï, a quien vimos recientemente en la notable "Un suceso feliz" Critica aquí) construyen una dulce y tierna historia de amor que se verá abruptamente interrumpida cuando el drama se precipite sobre ellos, cuando él muera en un accidente.

Nathalie transita incómodamente su viudez, este duelo completamente inesperado.
Pero aún cuando rechaza propuestas amorosas -por ejemplo la de su jefe- y se niegue a la posibilidad de recomponerse en ese plano, el amor vuelve a hacerse presente en su vida en la figura de un compañero de trabajo, Markus  (François Damiens, quien tiene una disparatada participación en la comedia "El rompecorazones") quien es el vivo retrato de un perdedor, un "looser" en el terreno sentimental.

La simpatía que despierta el film se construye a partir del encuentro de dos corazones solitarios, quienes inesperadamente se animan a darse una oportunidad, aún cuando desde afuera a todo el mundo le parece completamente imposible o impensado dado que claramente él no parece ser el hombre ideal para ella.
Si bien la narración no tiene la brillantez que tiene su original literario, dado que Foenkinos opta por un guión que recorre los caminos más convencionales del género, algunos momentos son contados con originalidad y el tono del film no pierde en ningún momento la simpatía con que intenta contarse la historia.
Pero lamentablemente una vez pasado el planteo inicial, el desarrollo de la historia no acierta al plantear un tono indefinido que tiene además una cierta morosidad que impide que se dé preponderancia y se desarrolle la veta de comedia que sólo aparece en algunas contadas ocasiones. Tampoco opta por el camino de la comedia romántica liviana, sino que al intentar huir de algunas convenciones, comienza a sumergirse en terreno pantanoso. Algunas idas y vueltas de los protagonistas que demoran la concreción de la historia de amor, lentifica el ritmo en perjuicio del interés del espectador y la historia solamente gana cuerpo en algunos momentos de voz en off (más literarios que cinematográficos) y sobre todo en la escena final donde realmente se rescata el espíritu original de la novela.

François Damiens dota de todo su potencial actoral a este Markus indeciso, tímido, inseguro, casi infantil al que se le presenta la oportunidad de enamorarse y se siente perdido en estas nuevas sensaciones alcanzando quizás a una mujer "demasiado ideal para él".

Del otro lado, Audrey Tautou pasea su lánguida figura, llena de mohines y del indiscutible sello "à la Amélie" -que quizás no logre sacarse de por vida-, sin encontrar la verdadera máscara que un personaje tan interesante y complejo como Nathalie, necesitaba.
Tautou en cambio, parece quedarse sólo en la superficie de su criatura, y hasta aparece como distante del sentimiento que debiera despertar esta heroína de Foenkinos descripta como una mujer que despierta pasiones amorosas y que además es exitosa y se desarrolla como una excelente profesional en su trabajo.

Aunque correcta, la química entre Damiens y Tautou no llega a impactar tan fuertemente como para que la historia de amor tenga la profundidad esperada para que uno logre meterse de lleno dentro de la película. La falta de empatía de Tautou con su personaje hace que toda la historia parezca narrada con un dejo de distancia, con un tono gélido e impostado y desde el exterior, cae nuevamente en sus conocidos fruncidos de labios y revoleos de ojos que ya confirmamos que Tautou usa para la mayoría de sus papeles.
Como compensación, los roles secundarios a cargo de Joséphine de Meaux (quien aparece en el estreno cinematográfico "Amigos Intocables" y que vimos en "Melanie, la fea"), Bruno Todeschini y el citado Pio Marmaï enriquecen y complementan a la pareja principal.

Lejos, muy lejos de la versión literaria, "La delicadeza" logra parcialmente contar una historia de amor que pretende estar por momentos alejada de las convenciones y en otro, aparece sumergida totalmente en ellas.
Con el paisaje de París de fondo y como marco para dos enamorados que han pasado los cuarenta, Foenkinos logra de todos modos un relato interesante aunque algo sinuoso y demorado, que es sinceramente auspicioso tratándose de su debut como director y que no pierde totalmente su espíritu liviano pero no ligero.

Y si, obvio! Con la Torre Eiffel iluminada, todo se hace más mágico...

lunes, 23 de julio de 2012

Regreso sin gloria

"Adultos Jovenes"
de Jason Reitman
con Charlize Theron, Patrick Wilson, Patton Oswald y Mary Beth Hurt


Jason Reitman ya se ha ganado un lugar dentro del cine independiente (?) americano. Desde su irrupción con la comercialmente exitosa "Juno" y luego con "Amor sin escalas" con George Clooney como protagonista, ha demostrado que sabe encontrar la mezcla exacta entre un cine que se aleja del sistema aunque no se distancia tanto como para que sus films sean sólo degustados por los publicos festivaleros.

Segunda unión con Diablo Cody, la misma guionista de "Juno" -ganadora del Oscar en su momento-, en este caso vuelve a internarse en un retrato tan preciso como devastador de Mavis Gray (en la piel de la siempre excelente Charlize Theron, camaleónica y mutante como pocas) quien decide con un tonta excusa volver a su pueblo de la adolescencia, Mercury, Minnesota, e intentar reencontrarse con alguna historia inconclusa que ha dejado por el camino.

Escritora de novelas para adultos jóvenes -quizas sean justamente los del título aunque el sentido de las palabras da para mucho más que eso-, tiene una fecha límite para entregar su nuevo trabajo y para darle un final a la serie que ella ha impulsado.
Más allá de enfrentar su bloqueo narrativo y el final de la serie de sus libros, Mavis decidirá emprender este viaje en donde volverá a revivir irremediablemente momentos de su adolescencia, reencontrando e intentando recuperar vínculos de su pasado, que -aunque no parezca y quizás ni siquiera ella pueda reconocerlo concientemente- siguen teniendo una presencia muy fuerte en su presente.

El disparador es una simple excusa, como suele suceder en casi todos los casos.
Un e-mail en donde se anuncia el nacimiento de la hija de un antiguo novio de su secundaria, Buddy (un exacto trabajo de Patrick Wilson, a quien vimos en roles tan discimiles como "Watchmen" "Un despertar glorioso" "Brigada A" o "Secretos Intimos" junto a Kate Winslet) es el punto de arranque para Mavis tome fuerzas y en el medio de su crisis, decida emprender el viaje. Ella cree que más allá de todo lo que haya pasado y que él tenga su familia formada, ellos están hechos el uno para el otro y por lo tanto no duda en pensar en un objetivo concreto: volver para recuperarlo.

Entre otros lazos que encontrará en ese regreso, se cruzará en un bar con Matt quien no solamente padece una discapacidad sino que también ha tenido que atravesar el hecho de asumir su condición de gay en un pueblo de esas características.
Y con el consabido esquema de "pueblo chico, infierno grande" la llegada de Mavis no pasará desapercibida y su presencia impulsará mayores inquietudes en la confusión general de Matt que en el reencuentro con Buddy, a quien en todo momento se lo nota muy poco entusiasmado y hasta con un cierto compromiso de volver a verla a Mavis pero sin ningún interés particular más que en ser cordial y hospitalario con un amor de la juventud en su visita al pueblo. 
Mavis intentará sin suerte desplegar un aire de éxito y superación a todo nivel y es allí cuando el guión de "Adultos Jóvenes" irá penetrando en el perfil más oscuro de Mavis hasta llegar a una escena clave, dolorosa y reveladora en donde una vez más Theron shockea al espectador con un momento completamente desgarrador y Diablo Cody vuelve a lucirse en su facilidad y espontaneidad para presentar un retrato desolador y preciso del derrumbe emocional que atraviesa su personaje -del que ya va dando claves más sutiles durante todo la primer parte de la película, al presentarla-.

Y su guión es impadoso con la protagonista y el registro de su padecimiento en su llegada al pueblo, en cada uno de sus reencuentros (amigos, viejo amor, padres) y en su imposibilidad de seguir avanzando en su trabajo es intenso, sobre todo cuando se percibe la fuerte necesidad de Mavis de seguir siendo aquella Mavis en vez de ésta Mavis que hoy es.

Reitman sabe dosificar perfectamente los vaivenes del drama sin caer en ningún dramatismo extremo sino bordeando el cinismo con que Mavis los percibe a todos rodeados de ese aire pueblerino para luego caer en su propio infierno personal del que se le dificulta la salida.

El elenco encabezado por Theron y Wilson es sumamente compacto y también Patton Oswald entrega una interesante composición en su confundido, atormentado y sobrepuesto Matt, siendo quizás el único con el que finalmente Mavis pueda develar su verdadera máscara.

Sabor amargo de un regreso sin gloria, de una historia pasada que sigue doliendo tanto como antes, retrato de un anclaje en un pasado del que la protagonista no logra despegarse, "Adultos Jóvenes" presenta con inteligencia y una fuerte dosis de realismo una pequeña parábola de una "hija pródiga" que vuelve a un lugar -y no solamente haciendo referencia a la ciudad natal o a un punto geográfico en particular sino más aún a su propio lugar interior- al que jamás debiese haber regresado.

miércoles, 4 de julio de 2012

Tan fuerte, tan cerca ... pero tannnn lejos de Foer

"Tan fuerte y  tan cerca"
de Stephen Darldry
con Tam Hanks, Sandra Bullock, Max Von Sydow, Viola Davis, Jeffrey Wright, Zoe Caldwell y Thomas Horn como Oscar Shell


Cuando hace algunos años cayó en mis manos la novela de Jonathan Safran Foer "Tan fuerte, tan cerca" sólo tenía la referencia de que se trataba del mismo autor de "Todo está iluminado" (que había tenido también su adaptación cinematográfica  de la mano de Liev Screiber en "Una vida iluminada" con Elijah Wood) y no mucho más que eso.

Lo que encontré, en ese momento, fue un texto totalmente rupturista, con una manera increíblemente creativa de contar una historia más allá de los valores literarios que uno pueda o no encontrarle. Una novela conteniendo fotos, páginas
en blanco, correcciones en rojo, tarjetas personales de presentación, dibujos, más fotos, tachones, borrones y otras fotos más.
Una novela que no solamente quería presentarse como una novela, sino que además se constituía -más allá de tocar algunos puntos sensibles de la reciente historía norteamericana- en una invitación a incorporarse como lector en la historia de una manera lúdica y que, por fuera de lo que se pretendía contar, habia un acento e interés especial en la forma de la propuesta y en los elementos que el autor ponía a disposición del lector al momento de desplegarla.

Oskar, el niño portagonista y narrador central de la historia,  es realmente un chico muy particular, cuya vida se ve alterada cuando pierde a su padre en en el atentado a las Torres Gemelas.
En algún sentido, tanto en la novela como en la versión cinematográfica se hace un especial hincapié en presentarlo a Oskar muy hermanado con el famoso protagonistas de la novela de Mark Haddon "El curioso incidente del perro a medianoche", un niño introvertido, verborrágico, con una delgada línea dentro o fuera del Aspergher y un mundo interior complejo y profundo.


Su mundo ya desequilibrado se  perturba más aún, cuando descubre, revolviendo entre las pertenencias de su padre, un sobre con una llave y la palabra 'Black', escrita en él. La posibilidad de decodificar ese mensaje oculto en la llave junto con ese nombre y ninguna otra referencia adicional, hace que Oskar inicie una búsqueda exhaustiva a partir de estos pocos datos, cruzándose con distintos personajes en su obsesión por encontrar al "Black" que pueda finalmente vincularse con su padre.

El guión de Eric Roth ( quien ha escrito "El curioso caso de Benjamin Button" "Munich" "El informante" o "Forest Gump" entre otros), lamentablemente no logra transmitir lo que Safran Foer propone en su libro.
Una propuesta y de por sí difícil, lograr extrapolar el componente lúdico de la novela que incita al lector al juego literario y a desplegar la propia imaginación sobre el texto, esa todo un desafío. Roth, en las antípodas del juego de Foer,  elige anclar en los fragmentos más melodramáticos de la idea, poniéndolos de relieve y navegando sobre aguas demasiado conocidas sin que exista una posibilidad de que el espectador pueda ir construyendo un rompecabezas propio.

Pese a que acompañamos gustosamente a nuestro pequeño héroe Oskar en su cruzada alocada y desesperada (gracias a una intensa y carismática actuación de Thomas Horn donde Daldry se luce una vez más en la dirección de actores infantiles como en "Billy Elliot" sabiendo lo dificil que a veces resulta, aún en los momentos donde el niño luce más sobresaltado), este guión tan empeñado en buscar la lágrima fácil y el tono sufrido de casi todos los personajes le resta fuerza a la propuesta que tenia la novela original en cuando a la exploración de Oskar en un universo complejo e impenetrable al que debe enfrentarse, intentando reconstruir una identidad.


El  cast de super estrellas de Hollywood para los padres de Oskar no fue una buena elección ya que no son papeles sumamente importantes dentro de la historia.
Sin embargo, Sandra Bullock como la mamá de Oskar que tiene una participación más importante que las breves apariciones de Tom Hanks, tampoco logra en ningún momento encontrar la cuerda precisa para esta historia. Con una pena exagerada y un tono monocorde a lo largo de toda la narración, tampoco suma a que la propuesta gane fuerza.
Y es Max Von Sydow quien encuentra un poco más el estilo que tenía que imponer para un personaje a la vez querible, sufrido y complejo dentro de la historia.
Con estos elementos, sin embargo, Daldry logra construir un film que obviamente daba para muchísimo más y para que se animara a alejarse de los convencionalismos y lograr un tono más personal e innovador dentro de su filmografía.
Pero adhiere nuevamente a las fórmulas que tanto resultado le han dado como la ya mencionada "Billy Elliot" "Las Horas" y "El Lector" todos ellos, films participantes de los premios de la Academia.
Daldry  filma con una mirada estilo y una estética propia y se nutre de rubros técnicos impecables pero en este caso particular no logra que "Tan fuerte y tan cerca" se encuentre a la altura de un gran film, como para competir dentro de las diez mejores del año.

Seguramente, alejada de la época de los premios, "Tan fuerte y tan cerca" podría haberse tomado como una historia interesante, bien contada aún  con una extensión que podría haberse reducido para que ganara fuerza y evitando algunas reiteraciones (el protagonista escucha muchísimas veces los mensajes que dejó su padre en el contestador automático, aparecen varias veces los encuentros con los diferentes Black a los que OSkar entrevista una vez que ya el espectador ha entendido de sobre el mensaje).
Pero quizás dentro del pelotón de las películas del Oscar, con una novela tan interesante como base, con un prestigioso director al mando de un elenco interesante, uno se acomodó en la butaca con demasiadas expectativas. Que no se llegan a cumplir del todo.