jueves, 30 de septiembre de 2010

Siqueiros y Botana bajo la lupa enciclopedista de Olivera

"El Mural"
de Héctor Olivera
con Luis Machín, Carla Peterson, Ana Celentano, Bruno Bichir y Sergio Boris

Tal como pasaba en "Ay, Juancito", Héctor Olivera mezcla una historia de amor con el peor compendio de un manual escolar para explicar la Historia que la atraviesa.
Carga las tintas sobre el subrayado de información de la época sin permitirse mostrar las pasiones y las pulsiones de cada uno de sus personajes, como si estuviese más preocupado por ubicarlos correctamente en tiempo y espacio y en brindarle absolutamente toda la información al espectador aún cuando tanta información esté subestimando a la platea (y como en el caso de "Ay, Juancito" la mayoría de los personajes no requerían presentación alguna).

En "El Mural", Olivera recrea la anécdota de la pintura del famoso mural que realizara Siqueiros en el sótano de la quinta que Natalio Botana tenía en Don Torcuato.
El célebre muralista mexicano, junto con otros tres artistas de la altura de Berni, Spilimbergo y Castagnino (que en la pélicula aparecen tan desdibujados que ni siquiera se les da una mínima intervención) crea una de sus obras más imponentes, la que ha sufrido con el tiempo diversas tragedias.
Este derrotero sufrido por este mural había dado lugar al brillante documental "Los próximos pasados" en el  que Lorena Muñoz nutría con algunas imágenes,  las diversas complicaciones por las que había tenido que pasar una obra de esa envergadura.

Olivera, por el contrario, no se detiene en la concepción y realización de la obra en si misma, sino que elige mostrarnos los vericuetos pasionales de los personajes: la mujer de Siqueiros (Blanca Luz, a cargo de Carla Peterson) se debate entre tres hombres como Natalio Botana, el mismo Siqueiros y nada menos que Pablo Neruda, con lo cual la anécdota que se cuenta es sumamente interesante.
El evidente enamoramiento de Botana (Luis Machín) por Blanca Luz -mientras su pareja con Siqueiros se desmorona irremediablemente- es evidenciado tanto por su esposa Salvadora Onrubia (Ana Celentano) como por sus hijos, conduciendo irremediablemente a la tragedia.


Cualquiera de estos personajes principales como secundarios hubiese dado lugar a una historia en si misma, porque es tan fuerte el entramado de pasiones que cualquiera de ellas es interesante en si misma.
Pero Olivera no se decide por ninguna en particular, prefiriendo con tono enciclopedista hablar de todas y anexarle una cantidad de datos históricos innecesarios y sobreabundantes. Todo se tiñe de un tono tan escolar que no deja fluir el verdadero conflicto de la historia -enmarcada por un especial momento político y social- mientras se gesta en ese sótano una de las obras más importantes del siglo.

Las actuaciones van a tono con el film en si mismo, es decir, completamente desparejas. Machín brilla una vez más, ahora en la piel de un personaje complejo como Natalio Botana y el mexicano Bruno Bichir saca provecho de la majestuosidad de un personaje como Siqueiros.
Carla Peterson parece más preocupada por encontrarle un tono a su Blanca Luz (por momentos parece argentina, por momentos mexicana, por momentos habla en castellano neutro) que por darle carnadura y fuerza definida a su criatura.
Y quedan completamente fuera de tono los personajes de Juan Palomino (con escenas que podrían haberse desechado en el corte final) y el de Salvadora Onrubia a cargo de Ana Celentano quien no hace más que confirmar el tono monocorde y tan similar a otros personajes que ha compuesto. En el lado contrario brillan en sus composiciones las pequeñas intervenciones de Rodrigo Noya, Mónica Galán y Sergio Boris como Neruda.

Sinceramente los personajes que participan en la historia merecían una película que estuviese más a su altura. "El Mural" como gran parte de la producción de Olivera, de todos modos, elige refrescar algunos puntos de la historia, apoyándose en un excelente trabajo de composición de época, vestuario y producción que hacen que algunos altibajos del guión puedan verse compensados en una película que si bien no logra profundizar, nos deja al menos la inquietud para seguir buscando en libros, sitios de internet o en otras películas para seguir conociendo a estos enormes personajes de la historia.

martes, 28 de septiembre de 2010

El ultimo Chabrol

"Bellamy"
de Claude Chabrol
con Gérard Depardieu, Jacques Gamblin y Marie Bunuel

La muerte del cineasta Claude Chabrol  invita a revisitar su filmografía siendo que ésta, su última película, fue estrenada en Buenos Aires el año pasado y está disponible en DVD.

Todos los actores que han trabajado con este reconocido cineasta francés coinciden de su fama de bon vivant, de amar a su trabajo, de amar la vida, de saber disfrutar de los placeres de una buena cena entre amigos, una buena comida (incluso ha escrito un libro de recetas de cocina vinculado a sus películas). Pero lamentablemente sus últimas películas y sobre todo "Bellamy" no exhudan ese sentido del humor y la ironía que Chabrol tenía en su vida cotidiana.
Pareciera que ante su traje de realizador, Chabrol ha elegido más un estilo sumamente convencional y se presenta con una manera de contar la historia que atrasa el reloj por lo menos, 25 años (claro ejemplo: personaje hablando a la cámara tres cuartos perfil mientras el otro está parado detrás de él: ¿qué manera de dialogar es esa?). Así en su manera de presentar los personajes, la historia y su manera de filmarla: todo respira anacronismo.

Si bien la crítica ha recibido en su gran mayoría con grandes halagos al trabajo de Chabrol (y este último opus no ha sido precisamente la excepción)  la lentitud y la pesadez del planteo, lo reiterativo de algunos diálogos que no hacen más que subrayar lo ya dicho y la unidimensionalidad de los personajes que parecen de cartulina, hacen pensar en la enorme complacencia de la crítica que la ha calificado de "irresistible tratado psicológico" a un polar a la Simenon que puede ser ampliamente superada por cualquier buen capítulo de cualquier serie televisiva.
Precursor del movimiento de la Nouvelle Vague, lamentablemente,  Chabrol se ha quedado en el tiempo. En alguno de sus últimos films ha sabido destilar -aunque quizás demasiado reiterativamente como autoplagiándose en cada película- algunos dardos contra la burguesía francesa, pero en su último opus no le encuentra el ritmo a un policial en donde la incógnita se va diluyendo con personajes que no despiertan el mínimo interés.
Para tratar de que el espectador se mantenga atento, aparecen algunas impresiciones que si bien podrían  haber sido capitalizadas como enigmas a resolver, no hacen más que confundir y no terminar de delinear a los personajes.


Dépardieu pasea su panza mientras trata de dar ayuda a un enigmático hombre que aparece diciendo que ha matado a otro por amor a su(s) mujere(s) en su casa de vacaciones.
Evidentemente aburrido de esos días donde nada pasa con su mujer, Bellamy se contacta con él a fin de resolver el caso. A falta de vueltas de tuerca inteligentes, la trama se repliega sobre si misma con laberintos insostenibles y nutriéndola de "grandes casualidades" (el cadáver aparecido solo puede ser identificado por la dentura y justo ellos son amigos del dentista del lugar y cenan con él!, una de las mujeres de este personaje enigmático justamente también está ligada con otro de los personajes... y coincidencias del estilo que ningún guionista de Sony - Fox o cualquier otro canal se atrevería a volver a usarlas).

Evidentemente el mejor tributo a Chabrol sería revisar algo de su vasta filmografía que pueda mostrar todo su potencial, dejando un poco de lado la producción de este último tiempo y a "Bellamy" en particular.

Y asi como en su momento tanta crítica se enamoró del cine iraní así filmaran los planos de una estepa durante tres horas sin diálogos, o han hablado maravillas del cine independiente nacional (Lisandro Alonso, por ejemplo) sin que se entienda un ápice de lo que intenta decir la película, esta vez fue el enamoramiento por Chabrol de casi toda la crítica lo que volvió a tomarme por sorpresa cuando vi esta película.

Y bueno, eso me pasa por leer a los críticos, o lo que es peor, tomarme en serio todo lo que dicen....

lunes, 16 de agosto de 2010

Los hermanos sean unidos

"Dos hermanos"
de Daniel Burman
con Graciela Borges, Antonio Gasalla, Elena Lucena y Osmar Nuñez
basado en la novela "Villa Laura" de Sergio Dubcovsky

"Lágrimas de felicidad" ("Happy tears")
de Mitchell Lichtenstein
con Demi Moore, Parker Posey, Rip Torn y Ellen Barkin

El cine de Burman tiene una fuerte referencia a las relaciones familiares, tal como ocurría en "Derecho de Familia" y "El nido Vacío" pero sobre todo, más fuertemente en "El Abrazo Partido" y su última película "Dos hermanos" no es la excepción.
 Este estreno en DVD tiene la particularidad de basarse en una novela demasiado fragmentada, como si se contruyese a partir de flashes para contrarnos una relación entre dos hermanos, ahora mardacada por la muerte de su madre (Comentario de la novela en Revoleando Libros).
Burman tiene en este film un punto de inflexión interesante y a la vez contrapuesto: por un lado pretende captar a una mayor cantidad de público poniendo al frente del elenco como los dos personajes del título nada menos que al combo Antonio Gasalla - Graciela Borges, pero por otra parte, brinda su film más deshilachado, con una historia no tan fuerte para seguir y que depende casi exclusivamente de estas dos fuertes personalidades en pantalla.


Graciela Borges logra una composición totalmente a su medida. Conocedora acabada de cómo llegar a esos matices del personaje, una cínica hermana que finge una vida que ya no tiene, un personaje de "señora bien" anclada en una actitud burguesa que no es más que mera actitud: forma parte de una imágen del pasado que no puede soltar. Borges le saca provecho en cada matiz de cada situación, logrando un trabajo sumamente sólido, muy por encima incluso de lo que le ofrece el guión.

Antonio Gasalla, por otra parte, lejos del registro humorístico al que nos tiene acostumbrados, toma a su cargo el personaje más rico, con más matices y con una sensibilidad más a flor de piel: el que quiere seguir descubriendo cosas nuevas, que vibra con la posibilidad de encarar una nueva actividad como un taller de teatro y el que mayoritariamente carga con peso del fallecimiento de su madre.
Gasalla crece cuando su personaje calla, gana en gestualidad -amando y odiando a esa monstruosa hermana por igual- y en los pequeños detalles con los que "adorna" a esta especie de gris solterón entrampado en una trama de afectos familiares.

Dos grandes actuaciones le brindan a "Dos Hermanos", uno de los films más irregulares de Burman, la posibilidad de que merezca ser visto.

Otro tópico conocido y revisitado por el cine es el de los hermanos que vuelven a unirse después de un tiempo cuando uno de los padres está enfermo y necesita del cuidado de los hijos. Hace poco tiempo "La familia Savage" con Phillip Seymour Hoffman y Laura Linney nos brindaba un excelente cuadro de las relaciones entre hermanos durante ese momento tan particular donde los hijos se convierten en padres de sus padres.

En este caso, es la exéntrica hermana rica personificada por Parker Posey que vuelve a su hogar paterno ante la llamada de su hermana (Demi Moore) para cuidar a su padre que sufre de demencia senil.

El encuentro entre las dos hermanas, como se intuye, da lugar para reflotar algunos viejos temas sin resolver, para evocar algunos momentos de infancia y juventud que han vivido juntas y para desnudar algún que otro secreto familiar.
Lamentablemente, la falta de creatividad en los nuevos guiones, hace que algunos directores como  Lichtenstein vuelvan a filmar historias que ya hemos visto, sin aportar absolutamente nada nuevo. A este tipo de historias ya le conocemos todos sus recovecos y no hay mucho nuevo por descubrir en "Happy Tears".



Demi Moore acierta en el tono sobrio que elige para componer a la hermana que más sufre la enfermedad de su padre mientras que Parker Posey, paradigma de la industria indie americana, compone a la hermana ricachona y exitista que regresa a las fuentes, haciendo uso de un desborde y de una gestualidad desmedida, que no se ajusta al tono general que el film propone.

Rip Torn tiene a su cargo el papels del padre, logrando una muy ajustada composición  mientras que Ellen Barkin (la boma sexy de otrora en films como "Vivir y morir en L.A." y "Sea of Love" junto a Al Pacino) logra jugar con su papel, algún que otro paso de comedia como la "novia" del padre de esas dos diamentralmente opuestas hermanas.

Sin aportar nada más original a lo que alguna vez ya fue dicho, ambas miradas familiares en estas dos películas basadas en relaciones entre hermanos que tienen tempramentos opuestos y complementarios, permiten a los elencos de cada una de ellas proponer el punto fuerte de cada película en el rubro de las actuaciones. 

domingo, 8 de agosto de 2010

Directo a DVD: "Año bisiesto"

"Año bisiesto" ("Leap Year")
de Anand Tucker
con Amy Adams y Matthew Goode


En "Año Bisiesto" todo se centra en una ancestral tradicion irlandesa que al pedir matrimonio un 29 de Febrero (sólo entonces sucede en años bisiestos), ese matrimonio tendrá que ser concretado sin posibilidad de recibir un "NO" como respuesta.

Después de cuatro años de pareja, Ann, la jóven protagonista de esta comedia romántica encarnada por Amy Adams ("Encantada" "Julie & Julia" y "Sunshine Cleaning" -también recientemente editada directo en DVD (comentario aquí) ) se decide a viajar a Dublin para proponerle definitivamente matrimonio a su novio.
Elegirá entonces viajar en ese día tan especial que indica la tradición, y así tomarlo  por sorpresa e interrumpir con esta buena noticia su adicción al trabajo.

Pero nada será tan fácil como parece y una serie de eventos desafortunados como el mal tiempo, problemas en los vuelos y otras viscisitudes harán que la jóven bostoniana termine exactamente en la otra punta del mapa.
 
En un pueblito típicamente irish tendrá que pedir auxilio y en ese momento es donde brilla un poco más con esos personajes pueblerinos, con muchas reminiscencias de "El Divino Ned" el tono de comedia que quiere imprimir el guión.
Estos pasos de comedia, justamente, se basarán en la dualidad megaciudad-pueblo y la dificultad de la protagonista de sortear estos primeros escollos que se le presentan y que cada vez y a medida que pase el tiempo se le irán complicando aún más.

En este pequeño pueblo conocerá a Declan, quien la ayudará en su travesía de atravesar el país y encontrar a su novio.
Recalando en varios lugares comunes como esa dicotomía pueblo-ciudad y una pareja que como sucede en la mayoría de las comedias románticas, primeramente se repele con muchísima fuerza funcionando perfectamente sobre el final, el esquema de que los opuestos se atraen (archiconocido por cierto) la trama va avanzando sin mayores sobresaltos y sin tampoco ningún rasgo de genialidad en el guión, contando entonces con la típica situación de la pareja sometida por un tema del azar a pasar varios dias juntos.


Contar, para este tipo de roles, con el protagónico de Amy Adams es como llegar a buen puerto en forma segura. Ella da perfectamente con la típica heroína de comedia romántica y aunque por supuesto la trama es complamente previsible, algunas de los problemas que tienen que resolver los protagonistas hacen esbozar una sonrisa.

Y la pareja funciona (Amy Adams tiene como partener a Matthew Goode, el de "Watchmen" y la reciente "Regreso a la Mansión Brideshead") por lo que logra entretener, que es el fundamental objetivo de esta simpática comedia que no tiene mucho más que eso y que, aún pudiendo haber  hecho una diferencia recalando en los personajes pueblerinos, elige centrarse en la típica comedia romántica sosteniendo que el destino pone el amor en el momento menos pensado. En DVD, se deja ver.

lunes, 26 de julio de 2010

Si querés sufrir.... sufrí

"Nacidas para sufrir"
de Miguel Albaladejo
con Adriana Ozores, Petra Martinez, Malena Alterio y Mariola Fuentes

Miguel Albaladejo es un director con un ritmo interesante para la comedia. Ya lo había demostrado en "El cielo Abierto" (con Sergi Lopez y Mariola Fuentes) y "Cachorro", dos de sus películas anteriores. Sin embargo en "Nacidas para sufrir", Albaladejo parece no sentirse cómodo con el material que está moldeando e intenta por varios caminos llegar a buen puerto, pero solamente lo logra muy parcialmente.

Flora (Petra Martinez) es la típica solterona cuya única hermana murió muy joven y le dejó tres sobrinas huerfanitas de las que tuvo que ocuparse amén de todos sus parientes enfermos que ha cuidado, casi olvidándose de su propia vida.
Las tres sobrinas crecieron, se fueron del pueblo y vuelven ahora ante la muerte de uno de sus  familiares. Flora teme que ahora que tienen que cuidar de ella, la internen en la residencia donde trabaja una de sus sobrinas que es monja (Malena Alterio).
Su única salvación es Purita (Adriana Ozores), la mucama que la ha estado ayudándo en los últimos años, y que es la única con la que se siente en familia. Para poder dejarle su casa, entonces, y que la herencia no sea dilapidada por sus sobrinas, Flora planea casarse con su doméstica y asegurarse de esta forma, alguien que la cuide.
En un pueblo chico (infierno grande....) los planteos morales de Albaladejo pudiesen haber dado para despuntar una comedia llena de ironía, de enredos y de humor negro, como en sus trabajos anteriores.
Sin embargo, más interesado en moralizar en cada uno de los personajes, el tono de comedia queda recortado al estereotipo de los años setenta, dejando sin explotar a sus personajes secundarios (casi imperdonable que deje a Mariola Fuentes en el medio del camino y no le de continuidad a su personaje) o a los distintos personajes del pueblo.

 En "Nacidas para sufrir" (un film que ya desde el título parecía destilar ironía), Albaladejo se sirve de extremos y antagonismos basados en el lugar común para mostranos las miserias cotidianas, la falta de solidaridad con nuestros mayores y la codicia por heredar o quedarse con algo.
Por un lado, en un extremo: la inocencia, la candidez y la bondad de Purita (subrayado ya desde el nombre del personaje) y como en las antípodas la presencia de la maldad y la codicia en el rol de su madre (María Alfonsa Rosso, en una actuación de dudosa soportabilidad).
Entre medio de ellas, con cierta ambiguedad que se agradece, se mueve el personaje de la tía Flora una especie de "haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago" quien pareciera dedicar su vida a servir, predicando la bondad, pero en su intimidad es terriblemente calculadora y egoista.

Si bien algunas actuaciones como la de Adriana Ozores como Purita (muy por sobre el nivel de sus trabajos anteriores como "Heroina" o "El método") o la Petra Martínez como Flora son interesantes, no alcanzan en absoluto para que la fábula tal como está planteada llegue a buen puerto. Tiene un inicio interesante, pero poco a poco la trama se va volviendo poco creíble, con vueltas de tuerca sumamente aritificiales y por momentos demasiado infantiles.
Esperaremos al próximo Albaladejo y veremos de qué se trata.

viernes, 23 de julio de 2010

Amores que matan

"Mi Hijo" ("Mon fils à moi")
de Martial Fougueron
con Nathalie Baye, Victor Sévaux, Olivier Gourmet y Marie Kremer.

Tal como sucede con "Partir" un estreno de esta semana en cine, y también perteneciente a la producción filmográfica francesa (Ver crítica completa), la historia de "Mi hijo" abre con una secuencia que es en realidad el final de la historia que  el director nos quiere contar.
Por lo tanto, toda la película será como un extenso flashback, con el que los espectadores tendremos los elementos necesarios para saber cómo estos personajes llegaron hasta ese desenlace.

En este caso, la opera prima de Martial Fougueron nos muestra el devenir de una familia de clase media en una pequeña ciudad de provincia, donde ya desde las primeras escenas se sburaya la disfuncionalidad con la que se manejan tanto el padre (profesor universitario al que parece no interesarle tanto su familia como su trabajo)  como en la figura de la madre, una ama de casa al cuidado de sus hijos: una hija mayor que ya va a la universidad y un hijo menor que se encuentra en pleno inicio de la adolescencia.

Ante la falta de un vínculo sólido con su marido -que aparece como una figura completamente desdibujada tanto en su rol de pareja como de padre- y con su hija a quien, en apariencia, parece no importarle demasiado su relación con ella, toda la energía de esa madre (interpretada magistralmente por Nathalie Baye - la actriz de "La Belleza de Venus", "La flor del mal " de Chabrol, o "La Clienta") está puesta al servicio de su hijo menor. Una madre completamente controladora, que necesita saber a ciencia cierta cada paso de su hijo, cada movimiento y que no puede aceptar que ella haya dejado de ser el centro de su vida.

La brutalidad con que esa madre no se da por vencida y va tejiendo un ámbito asfixiante, hace que su hijo sienta más una necesidad de escape, que de acercamiento, lo que retroalimenta esta necesidad de persecución y control. Pero aún así, cuando ella vea que la vida de su hijo se le va escapando de la manos, en un proceso normal de crecimiento de cualquier adolescente, comienza a maltratarlo y a violentarse físicamente con él, y es ahí cuando el film logra sus escenas más fuertes y una tensión creciente e inquitante.

Si bien justamente la película habla del enfermizo vínculo que la madre entabla con su hijo, y la necesidad del hijo de escapar de las garras de esa madre, la austeridad con que se maneja el guión, no permite que la historia se transmita con la fuerza que contiene una situación de esa naturaleza.
Quizás Fougueron haya sido extremadamente medido en la manera de contar la historia, con movimientos demasiado calculados para no exacerbar el dramatismo, ni regodearse en la violencia. La pintura en la inacción de ese padre que sólo logra tener algún destello aislado cuando la violencia de esa madre ya es imparable (una interesante actuación de Olivier Gourmet como ese padre que duda de cumplir su rol dentro de la familia, que escapa a imponer la ley paterna) habla de la limitación en los riesgos que quiso tomar el director. Todo está expuesto, pero es uno quien tiene que tomar partido por los personajes que se muestran ascéticamente retratados.
Otro punto alto es la excelente actuación de Victor Sévaux como el hijo, quien junto con Baye soportan casi solos el peso de toda la película.

Ganadora de la Concha de Oro en el festival de San Sebastián 2006 como Mejor Película y también a Nathalie Baye como Mejor Actriz, "Mi hijo ("Mon fils à moi")" logra interesar más por las excelentes actuaciones que por la historia en sí misma, al que el director de esta ópera prima pareciera no haberse animado a contar en toda su violenta intensidad.

viernes, 2 de julio de 2010

Infancia à la Nicolas

"Le petit Nicolas"
basada en la obra de René Goscinny y Jean-Jacques Sempé
de Laurent Tirard
con Kad Merad, Valerie Lemercier y Sandrine Kimberlain 

Para quienes no lo conocen, "El pequeño Nicolás" es una de las series de novelas ilustradas más populares de toda Francia, creada por René Goscinny, a la altura del reconocimiento de "Lucky Luke" y "Asterix y Obélix" que ya fueron oportunamente llevadas a la pantalla grande.
En ese caso los relatos de Goscinny, magistralmente ilustrados por Sempé en sus ediciones gráficas, pasan a la pantalla grande de la mano del realizador Laurent Tirard ("Molière") quien asume el riesgo de trasladar esta historia y lo logra con un aire fresco y entretenido, apuntándose a su favor algunos aciertos pero también cosechando algunas objeciones.

Claramente la idea principal es seguir a Nicolás en sus desventuras dentro de una familia tipo de los años '50 y su mirada a la escuela primaria y sus amigos de curso.
Aunque esta infancia no tenga tantos puntos de contacto con los niños de hoy en día, la vigencia de la mirada infantil con cierta candidez y porqué no con un poco de nostalgia sobre los tiempos que no volverán, resulta interesante y atractiva, sobre todo cuando apuntala el relato en esa mirada infantil llena de frescura.

La anécdota es sumamente sencilla: Nicolás si bien vive feliz y querido en su hogar con sus padres, al escuchar una conversación entiende que su madre está esperando un hermanito y habiendo tenido un compañero de colegio que está pasando por una circunstancia similar, imagina que rápidamente él quedará de lado y que este nuevo integrante de la familia acaparará la atención de sus padres por lo que probablemente él ya no sea tan amado y deseado como lo era hasta ahora.

Esta historia es apenas más importante, actuando como hilván de muchas otras pequeñas anécdotas que a manera de viñetas se van conjugando para presentarnos un fresco de la vida de Nicolás en familia, con sus vecinos, su barrio  y fundamentalemente con sus amigos y en su escuela primaria.

Cuando presenta las situaciones escolares, la película de Tirard levanta vuelo gracias a que cada uno de los personajes arquetípicos del mundo escolar de Nicolás están pintados a la perfección: el alumno "traga", el gordito de la clase, el que tuvo el hermanito, el aventurero, el niño rico con aires de superioridad y el que vive en las nubes.
La maestra (con una deliciosa actuación de Sandrine Kimberlain), el director, el celador, la suplente (uno de los momentos más logrados), el Inspector Escolar, todos personajes ligados entrañablemente al imaginario colectivo a los que el guión y el desarrollo de la historia le saben sacar el mayor provecho.

En familia, lo apuntalan dos comediantes brillantes como Kad Merad -el padre- ("Bienvenidos al pais de la locura" "La cancion de Paris" "Mis estrellas y yo") y la madre es Valérie Lemercier (a quien vimos junto con Daniel Auteuil en "El invitado"). Sin embargo, hay algunas escenas donde justamente los padres no parecen encontrar el tono justo para jugarlas y Maxime Godard como Nicolás nos deja con ganas de un niño más pícaro -como uno imaginaba ese dibujito de Sempé- más "vivaracho" y "sabandija".

De todas formas, la excelencia con la que conduce el elenco infantil y el tono general de la película con una mirada pura y divertida a las vivencias de este grupo de chicos dentro de una infancia en la que había juegos callejeros, reuniones en el baldío del barrio y la posibilidad de travesuras con los amigos del cole; contagia una sonrisa fresca y entretiene con una comedia blanca como hace mucho tiempo que el cine no nos regala, en estos tiempos donde muchas veces hacer reir depende de la grosería y del humor escatológico.

Bienvenido entonces, Nicolas!, un soplo fresco para recordar con nostalgia y alegría una infancia como las de antes.