de Scott Hicks
con Clive Owen, Laura Fraser, Emma Booth y George MacKay

Scott Hicks ya había dado pruebas de poder manejar estos dramas basados en hechos reales con "Crepúsculo" una pelicula muy interesante que contaba con la extraordinaria actuación protagónica de Geoffrey Rush para que sobresaliese del promedio.
En este caso, el peso del protagónico recae sobre Clive Owen quien brinda una actuación completamente alejada de los papeles que suele interpretar y en este caso, está muy bien secundado por sus hijos en la ficción que ayudan a que este melodrama gane en credibilidad.
Los vínculos con la familia de su segunda mujer -fundamentalmente la dificil relación con su ex suegra-, los asuntos pendientes que afloran sobre su primer matrimonio, la adaptación a su prematura viudez y el desarrollo de un nuevo lazo con sus dos hijos, son algunos de los temas que el guión aborda sin poder anclar en ninguno de ellos con la profundidad necesaria. Esto se convierte en la principal dificultad con la que se encuentra la película sin llegar a encontrar un tono confesional e intimista adecuado, sobrevolando el drama familiar con un formato mayoritariamente de película de televisión, de una forma superficial.
La buena dirección de Hicks, acompañada de una hermosa fotografía de paisajes de Australia y una correcta banda sonora, hacen que "The boys are back" tenga un cierto nivel de interés en su desarrollo, pero deje, al finalizar, un resultado demasiado liviano y sobre todo, con algunos planteos que no se terminan de definir.}
Con un guión más sólido en el desarrollo de los personajes se hubiese ganado en profundidad, pero se queda sin embargo a mitad de camino, y cabe preguntarse finalmente cuál es el aspecto saliente de la historia por el cual decidieron llevarla a la pantalla.